jueves, 16 de diciembre de 2010

El absurdo y El mito de Sísifo

En El arco y la lira, Octavio Paz dice que el hombre puede tolerar la ambigüedad, la contradicción, la locura o el embrollo, pero no la carencia de sentido. A diferencia de Paz, Camus (2009: 72) dice esto: anteriormente se trataba de saber si la vida, para ser vivida, debía tener un sentido. Ahora parece, por el contrario, que se la vivirá tanto mejor cuanto menos sentido tenga. Podemos decir que El mito de Sísifo de Camus es un libro que se funda en una sola afirmación: la existencia es un absurdo. Se trata del quehacer diario que es la existencia misma, del cuidado constante que no resiste los ¿para qué? Hay un hacer diario que no tiene otro fin que la existencia misma: Despertar, tranvía, cuatro horas de oficina o de fábrica, comida, tranvía, cuatro horas de trabajo, cena, sueño y lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado al mismo ritmo, es una ruta fácil de seguir… Se trata del hacer de cada día y cada día volver a empezar. El texto de Camus —que sigue el método de la obstinación— hace una transmutación de la falta de sentido y de la muerte: precisamente porque la existencia no tiene sentido es que puede ser vivida. Advertir el absurdo implica considerar la muerte como una certeza indeterminada: sabemos que sucederá, pero no cuando. Por lo tanto, el absurdo parte de la idea de que algún día ya no habrá mañana. Ese día puede ser hoy. Bajo esta perspectiva, la consideración del absurdo puede entregar la libertad de vivir: el hombre es su propio fin. Y es su único fin. Si quiere ser algo, es en esta vida (Camus, 2009: 114). Así, la existencia se convierte en un poder soportar un absurdo que pueda ser afirmación de vida. La vida sólo puede afirmarse por sí misma a través de los acontecimientos de lo absurdo: la experiencia erótica, creadora y aventurera. Por ello, el autor hace una reivindicación del mito de Sísifo: habrá que imaginar feliz a aquel hombre que levanta una gran roca a la cumbre para luego ver como vuelve a caer. Lo interesante es que —nos dice Camus— no podemos imaginar a Sísifo triste, porque sólo es triste aquel que ignora o espera. Para Sísifo, se trata de la existencia sin esperanza. Nosotros no podemos agregar esperanzas falsas. No hay existencia sin absurdo; cualquiera lo intuye. Lo interesante del libro de Camus es la reivindicación que hace del absurdo: en vez de tragedia, puede ser posibilidad. El absurdo puede ser aventura y creación erótica.


Referencia:

Camus, A. (2009). El mito de Sísifo. Madrid: Alianza editorial, 2009.

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