martes, 23 de octubre de 2012

El proceso de "Disgrace"


Arriesguemos una lectura posible: David Lurie es el reverso de Josef K. En su novela Disgrace (1999), Cotzee hace la autopsia del "silencio" de Kafka... Cuando David Lurie es enjuiciado por haber amado a una mujer joven que era su alumna, comienza la habladuria:  

Es la trituradora de las habladurías, piensa, que no para de funcionar de día ni de noche, y que hace trizas cualquier reputación. La comunidad de los rectos, de los que tienen toda la razón, celebra sesiones en cada esquina, por teléfono a puerta cerrada. Murmullos maliciosos.. 

La "trituradura de las habladurías" recuerda el arresto de K.: Alguien debió de haber difamado a Josef K. ya que este, sin que hubiera hecho nada malo, una mañana fue arrestado. A diferencia de K, Lurie sabe que ha cometido un delito: la locura del corazón lo llevó a amar a una mujer joven. Sin embargo, amar no puede ser enjuiciable: el crimen no es haber establecido un acto amoroso con una alumna, sino haber mostrado su cuerpo (un espectáculo indigno) a unos ojos tan jovenes e inocentes que deberían mantenerse en velo. El crimen de David Lurie es haber desgarrado el velo: 

Tal vez los jóvenes tengan todo el derecho del mundo a vivir protegidos del espectáculo que dan sus mayores cundo están inmersos en los espasmos de la pasión. A fin de cuentas, para eso están las putas: para hacer de tripas corazón y aguantar los momentos de éxtasis de los que ya no tienen derecho al amor.

A David Lurie lo deshonra el sexo. Enjuiciado por profesores universitarios y una observadora feminista, todos tan conservadores y respetables, David Lurie enfrenta El proceso. Lurie es el reverso de K. porque no pide ayuda. Sin embargo, el otro lado de la moneda sigue siendo la misma pieza: Lurie está tan solo como Josef K; sabe que no tiene salida. Lurie es procesado por el consejo universitario, pero él no se defiende: sabe que es carnada fresca para las mandíbulas ansiosas de sangre y castigo. Lurie actúa diferente a K., pero Coetzee (al igual que Kafka) exhibe la perversa ley de los "hombres partidarios de la ética":

Con franqueza, entiendo que lo que desean de mí no es una respuesta, sino una confesión(...) Es que me recuerda demasiado a la China maoísta. Retracción, Autocrítica, Pedir disculpas en público...

Lurie se auto-exilia porque sabe que es culpable de haberse enamorado de una mujer más joven, pero cuando solicita un castigo a los violadores de su hija Lucy recibe por respuesta un silencio desolador. La ley es arbitraria y silenciosa. Nadie da razones: Lurie debe enfrentarse a una violencia más brutal que la de las ciudades y a un silencio peor que de cualquier censura académica o política, dice Carlos Fuentes (2000). Sobre David Lurie, primero cae la "deshonra"; luego, la "desgracia"... La prosa de Coetzee es honesta porque no cubre el mundo con manteles blancos. En su presentación sobre Coetzee, Juan Villoro (2003) lo describe a la perfección: 


Desde la infancia, descubrió que el mundo no es un hogar con una chimenea donde se cuentan historias de conejitos, sino una intemperie barrida por el viento donde hay que apretar los dientes. Fiel a esta visión, Coetzee se niega a suavizar su entorno. Cortado con cuchillo, su lenguaje tiene la quemante objetividad del hielo.


Sin romanticismos, tan helada como sublime, Disgrace (1999) es una muestra de la prosa precisa y fina de Coetzee, imprescindible para todo psicoanalista:

Uno se acostumbra a que las cosas sean cada vez más difíciles, ya no se sorprende de lo que era todo lo difícil que podía ser pueda ser más difícil todavía...

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