lunes, 1 de octubre de 2012

Sobre la reforma laboral...



En la aprobación de la reforma laboral ―que trata al trabajador como objeto a usar (sustituible y desechable) y no como ser humano (desamparado, singular, deseante y mortal)― y en el contexto de los discursos triunfalistas (tan ciegos e hipócritas como lo son todos los optimistas), transcribo un pasaje de Los espectros de Marx de Jacques Derrida: 

“Hay que decirlo a gritos, en el momento en que algunos se atreven a neoevangelizar en nombre del ideal de una democracia liberal que, por fin, ha culminado en sí misma como en el ideal de la historia humana: jamás la violencia, la desigualdad, la exclusión, la hambruna y, por tanto, la opresión económica han afectado a tantos seres humanos, en la historia de la tierra y de la humanidad. En lugar de ensalzar el advenimiento del ideal de la democracia liberal y del mercado capitalista en la euforia del fin de la historia, en lugar de celebrar el “fin de las ideologías” y el fin de los grandes discursos emancipatorios, no despreciemos nunca esta evidencia macroscópica, hecha de innumerables sufrimientos singulares: ningún progreso permite ignorar que nunca, en términos absolutos, nunca en la tierra tantos hombres, mujeres y niños han sido sojuzgados, conducidos al hambre o exterminados. (Y, provisionalmente pero a disgusto, tendremos que dejar aquí de lado la cuestión, sin embargo indisociable, de lo que está sucediendo con la vida llamada “animal”, la vida y la existencia de los “animales” en esta historia.)”
Derrida, J. Los espectros de Marx, p. 99

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