sábado, 18 de mayo de 2013

Frases de "Los caminos a Roma" de Fernando Vallejo



Los caminos a Roma parece una novela de anécdotas, pero es más que eso. Se trata de una novela que transmite un desconsuelo profundo: hay un desarraigo doloroso; cualquier lugar al que se vaya, no hay lugar en el mundo. En la literatura nos encontramos con viajes legendarios: podemos pensar a Ulises fuera de Ítaca, a Alicia en su país de las maravillas, al Quijote vagando por un lugar de la Mancha y al pequeño príncipe de Saint-Exupéry viajando entre planetas. El viaje de Fernando Vallejo es simple y humano. Los viajes se hacen porque uno nunca encuentra lugar.  Más que una queja, es una situación sin remedio: si no profesas un credo, si no sacas credenciales y si no te enfilas a un ejército, en este mundo no hay lugar. Entonces no queda más que viajar...

Fernando Vallejo nos cuenta un pasaje de su vida: ha salido de Colombia hacia Roma. Quiere estudiar cine; sin embargo, se dedica a otras cosas: Bueno, yo vine a Italia a estudiar cine y a nada más. Pero el más se fue haciendo más y más, se fue creciendo, y acabó por absorbérselo todo (Vallejo, 2006: 30). Lo más interesante de la novela es el estilo del escritor colombiano: su sentido del humor (negro y ácido, pero honesto) es una delicia. Fernando Vallejo es un maestro de la frase. Aquí cito aquellas que más me han gustado:

"Y niños. Móviles niños con nueva cuerda para un día más, un día entero, correteando por el pasillo, abusando. Abusando de que ya murió el rey Herodes" (Vallejo, 2006: 13)

"A qué tantas carreras, hombre, para ir a dar a donde vamos todos, tarde o temprano, al mismo sitio." (Vallejo, 2006: 15)

"La luz antes de las once tiene rayos infrarrojos." (Vallejo, 2006: 17)

"Cuando vivía en Roma soñaba con Medellín; cuando regresé a Medellín empecé a soñar con Roma." (Vallejo, 2006: 25)

"No cierres pues, Paulina, las puertas y ventanas que así no dejas pasar la luz. Ábrete, ábrelas." (Vallejo, 2006: 36)

"En cada encrucijada tomo el camino errado." (Vallejo, 2006: 41)

"Permítaseme una digresión sobre las putas en Roma: cuestan una fortuna; cien veces más que los muchachos, sin proporción." (Vallejo,  2006: 42)

"Hace cuatro siglos lo quemaron pero en mi corazón arde Giordano Bruno todavía." (Vallejo, 2006: 44)

"El amor es una gonorrea del alma." (Vallejo, 2006: 57)

"Tienen los franceses una muy distinta concepción de las cosas. Saliendo de una función me dice una francesa: Ustedes los latinoamericanos no sirven para el amor. No huelen a nada. Es como acostarse con un vaso." (Vallejo, 2006: 68)

"Mi vida es como un gran portón de oficina pública por el que entra y sale gente. Sin parar." (Vallejo, 2006: 69)

"La caja de chocolatinas me costó una fortuna, el equivalente a tres noches de hotel. Total ni las voy a dormir aquí, duermo tres noches menos, se las descuento a mi vida y ya." (Vallejo, 2006: 71)

"De la fría perfección ¡líbranos Señor!" (Vallejo, 2006: 83)

"No hay dicha en la vida mía que no me la amargue alguno. El amor me lo amargó la Iglesia: respirar es pecado." (Vallejo, 2006: 116)

"'Intellettuali', palabra inocente del latín que Italia pervirtió aplicándola a esa raza maldita." (Vallejo, 2006: 126)

"Los panes duros me ablandan el corazón." (Vallejo, 2006: 132)

"Con ustedes los jesuitas no sabe uno a qué atenerse, hoy piensan muy avanzados, mañana muy atrasados. Son el demonio." (Vallejo, 2006: 136)

"El sentido de culpa que heredé de nuestro padre Adán y que con esmerado amor cultivaron los salesianos se me exacerbaba." (Vallejo, 2006: 164)

"Son ingleses. Y ahí donde usted los ve tan propios, tan circunspectos, tan callados van borrachos. Yo sé lo que les digo, yo los conozco, yo soy experto en humanidad. Borrachos pero callados, rumiando los pensamientos, con el pudor de existir. Así me gusta a mí." (Vallejo, 2006: 173)

"Hombres, niños, viejos, mujeres, camino todos de la muerte y de repente, entre el gentío, un muchacho, una belleza, como un diamante en un basurero. No hay otra razón para la humanidad: sólo ese brillo fugaz, el fulgor de la llama." (Vallejo, 2006: 176)

"―Recuerda que eres polvo y que en polvo te habrás de convertir.
¿Polvo? Polvo es mucho. Menos que eso. Somos nada, un espejismo de la nada." (Vallejo, 2006: 183)

"¡Si todos los niños, hombres, son iguales! Tienen ojos, boca, nariz, orejas. Repetidos, simétricos, monstruosos. Después les salen los dientes para devorar al mundo." (Vallejo, 2006: 185)

"Alemania prepotente y belicosa, especialista en perder guerras." (Vallejo, 2006: 192)

"Qué más da, recuerdos son recuerdos: llamitas moribundas que ya apagará el olvido." (Vallejo, 2006: 195)

"Y no les traigo regalos. ¡Que más regalo que el tiempo que no me vieron!" (Vallejo, 2006: 199)


Y aquí, unos fragmentos de mayor tamaño:

"Los que hemos hecho el curso de la vida en la calle de Junín quedamos condenados de por vida, sin remedio. No vemos otro fin, otra razón de esta historia necia que el amor, que le da sentido. Y si el amor no existe lo inventamos, como el padre Tomasino inventa a Dios.
―No es lo mismo ―dice el padre.
―Sí es lo mismo ―digo yo. Dios es como el amor: está dentro del que lo necesita.
―Dios no está adentro, está afuera.
―Yo afuera nunca lo he visto: si acaso lo presiento en usted. Y acuérdese de la frase elemental de la sintaxis latina: “Credo Deum esse”: una principal y una subordinada. Yo estoy en la principal, en el “credo”; Dios en la subordinada. Y como usted bien sabe, padre, que tanto sabe latín, sin principal nunca hay subordinada. Ni hay amo sin criado ni rey sin esclavo y donde hay desierto hay espejismo. Así que saque la conclusión."  (Vallejo, 2006: 157)

"…esas amplias casonas en que vivimos de corredores inmensos, frescos, aireados (no los apartamenticos minúsculos, encerrados de aquí más las fincas para los fines de semana y días de fiesta, es a saber: los feriados de la iglesia y los feriados del gobierno que se encadenan en puentes simples, dobles, triples y entre sí y con la Feria de las Flores y la Feria de La Candelaria y la Feria de Cali y la Feria de Manizales y los carnavales de la Costa y el desfile de los silleteros y las vacaciones de Semana santa y las de mediados de año y las de diciembre que principian a principio de noviembre y acaban a finales de enero. Ah, y el día del trabajo… Entonces se pude decir que ustedes viven en el paraíso. Prácticamente sí." (Vallejo, 2006: 162)

Referencia: Vallejo, F. (2006). Los caminos a Roma. México: Alfaguara, 2006.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Y para festejar, ¿tequila o tacha?

En el número de marzo de la revista Replicante presento un ensayo sobre los usos festivos del alcohol y el éxtasis. Agradezco mucho a Rogelio Villarreal la publicación. Les comparto el link en el que pueden encontrar el texto:

http://revistareplicante.com/la-fiesta-del-alcohol-al-extasis/




miércoles, 13 de marzo de 2013

Poeta expósito



Me dejaron solo a la puerta del mundo,
poeta expósito cantándome a mí mismo,
un día de otoño, hace ya mucho tiempo.
De un golpe seco me arrancaron a la nada,
tronchado de raíz,
con dos ojos abiertos y un grito,
el hondo grito de quien soñó ser pájaro
y no trajo las alas para el vuelo.
Me fui rodeando del misterio terrestre
donde aún no sé si vivo o sueño,
si al fin la muerte vendrá en un torbellino
que me arroje mañana ante otra puerta.
No adivino mi origen, mi futuro,
aunque por sangre soy fiel a las palabras
y puedo jurar que cuanto escribo
proviene como yo de algo muy lejos…
Poeta expósito, errando a la intemperie,
mi único padre es el deseo
y mi madre la angustia del huérfano en la tierra.

Eugenio Montejo

viernes, 4 de enero de 2013

Diálogo entre Rayuela y La poesía de Alejandra...



Hay una hermosa frase que Julio escribió en el capítulo 66 de Rayuela:

En el fondo sabía que no se puede ir más allá porque no lo hay


Antes de morirse (así, en reflexivo), hallado escrito con tiza en el pizarrón de su cuarto de trabajo, Alejandra (nuestra querida Alejandra) escribió este poema:

                            Criatura en la plegaria
                             rabia contra la niebla
escrito                                                           contra
en                                                                   la
el                                                                    opacidad
crepúsculo
                            no quiero ir
                            nada más
                            que hasta el fondo
oh vida
oh lenguaje
oh Isidoro



Sabemos que Julio y Alejandra eran amigos. Alejandra estaba encargada de escribir a máquina el manuscrito de Rayuela; sin embargo, fiel a su ánimo, lo perdió. Algunos días después lo encontró y se lo devolvió a Julio. La coincidencia entre las frases va más allá de la amistad: "En el fondo sabía que no se puede ir más allá porque no lo hay" (Cortázar); "No quiero ir nada más que hasta el fondo" (Pizarnik)

Julio: decepcionado; Alejandra: obstinada. 

Cortázar: conjuraba fantasmas con palabras; Pizarnik: las palabras le fueron insuficientes…